Sombras tras los visillos

Sombras tras los visillos

Entre la memoria y lo imposible

Carlos Albillo Torres

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Los territorios de Sombras

Últimos Relatos

miércoles, 1 de mayo de 2019

Soñé la noche



Soñé que la noche
crecía como niebla
sobre mis cansados parpados
y en la oscuridad temida
reviví los recuerdos añorados.

Sentí que tus ojos me miraban
y tu cuerpo era una sombra indefinida,
una grisácea pincelada
de duda temblorosa
que erizaba los cabellos yertos
de los muertos.

De la noche escapé,
entre visillos negros,
para visitar aquella lúgubre morada
donde la luna fue sol
y la piel quemada,
donde vinimos los instantes idílicos
de una existencia atormentada.

No encontré el lugar
no encontré la casa.
Pregunté al vacío,
me contestó: Nada.

Desperté en la noche,
me encontré muriendo,
no existió tu sombra
ni ningún momento
que soñar pudiera
pues estaba muerto.

Pamplona. 1986

Entre el ser y el querer


Al final de la jornada estúpida
de vacíos y errores,
al final de la indefinible nada
al final de ese intento inútil
que es ser feliz,
se encuentra siempre
el conocido rostro de la resignación
o la caída en la batalla
entre tu y el otro...que sois
lo mismo, la misma cara.
Combate inútil
de frustración y esperanza

Pamplona. 1986



Amanecer en la escarcha

Como si no supiera 

lo que dice tu cara...
 

Miras a los ojos mientras callan las palabras
y los cuerpos duermen 

uno junto al otro
entre la armoniosa calma;


Ellos hablarían 
si el negro velo que nos ata
cayera al suelo 
sin mentiras ni amenazas.

Una voz muerta... 
una mirada
una insinuación lenta,  
una respuesta rápida,
una mano gélida  
que cruje como un cuchillo
rasgando la seda cálida.
 
Piel desnuda 
que anhela una caricia...
Suspira la madrugada
Cristal azul de los ojos 
bajo la bóveda clara
Refugio de los sonidos 
que gimen en la mañana
susurran con los silencios 
rotos de la luna pálida.

Sentí tus soles dormidos  
amanecer en la escarcha,
quebrarse entre mis manos 
 el fuego de tus entrañas,
como el rayo azul y húmedo  
en el primer claro del alba.
Los labios rojos, heridos,  
se abrían en la alborada.
Un silencio de estrellas  
brillaba como luciérnagas.

Del espejo profundo,  
reflejo de luz callada,
brota cristal amargo, 
 recuerdo de la mar blanca
soñando entre las olas
fantasía de niña
corazón de amada
un naufragio deseado  
de dos cuerpos y dos almas.

Cristal, lagrima de alegría, 
rocío de madrugada,
lluvia negra, tormentosa, 
 barro, cieno de las charcas
desborda tus emociones,  
llanto de impotencia y rabia. 
 
Olvidas que las noches  
son muy cortas,
son muy rápidas.

Una voz muerta,
un reproche mudo,
un adios desconocido,
una mañana...

Encierras tus pensamientos  
en cárcel de pura farsa,
jaula de deseos soñados
sumidos en el olvido,
en la herrumbrosa patraña  
de miedos y acusaciones:

Moral burguesa y cristiana  
que castra las emociones
y condena la esperanza  
de soñar despierto
sintiendo cada poro,
cada instante,
cada beso.

Como si no supiera 
lo que dice tu cara...

No bajes los ojos,
mira con la frente alta...
Siente, vive  
como humana
los placeres de la vida
que ayer es tarde
y hoy un instante sólo

No esperes a mañana

"De deseos reprimidos están los manicomios llenos"

Pamplona 1986



El reflejo de la luna

A la orilla de un rio
de cenagosas aguas
descubrí su pálida figura.

Se recortaba sobre los arboles
como una sombra de plata
como un reflejo de luna.

Temblaban los oscuros pliegues de su ropa
en la noche sombría
mientras el lecho callado
en olas de espuma se derretía.

Me acerqué al pasado remoto
como el niño se acerca a la cuna
o el anciano a la fría tumba.

Temblaba...
Mi recuerdo,
su sombra,
mi vida.

Llegué a la orilla del rio
y el silencio me sorprendió...
La luna no se miraba ya en la oscura corriente
y el reflejo de la sombra me hizo descubrir
donde se ocultaba aquella pálida figura...

Pamplona. 1986

Soñar

¿Vives?
Dormito a veces
Y cuando no lo hago...
sueño que muero

Anoche soñé que la vida era un sueño
más, al despertar esta mañana
he comprobado con horror
que había comenzado la pesadilla

Pamplona. 1986




















No quise...

No quise mirar al cielo...
tan yermo

No quise llorar
los ojos muy quietos
clavados, sin sombra de vida
estaban abiertos
ventanas vacías con cristales negros
La flor de sus labios entre huesos huecos
Su pelo
Sus ojos castaños
Invierno

No quise mirar al suelo
por miedo

Recuerdo cansado su hermosa mirada
aquel fuego eterno
de noches sin sombras
susurros sin ecos

No quise llorar
no pude ya hacerlo
Ni vivo, ni muero
ni sufro dolor

Padezco agonía
en "aqueste" infierno
de angustia
de ansia
de dolor de muerto

Palabras, palabras
susurros y ecos
Recuerdos
¿Recuerdas?
Contestas...Recuerdo

Mas de nada vale
Ya todo está
demasiado quieto


Pamplona 1986