de este pequeño y fugaz recuerdo de mi vida?
Esperanza,
¡qué bello nombre!
Aquellos, tus ojos grandes, me miraron un día,
Y yo los apartaba como si temiera quemarme,
Era tal la inmensidad,
la ardiente profundidad de tus pupilas
tan penetrante aquella mirada verde azulada,.,.
que ya apenas recuerdo,
sólo me acuerdo de aquella mirada lenta,
eterna en la fugacidad de las horas...
Tal vez nunca debiste apartarlos...
Hay veces que no deparas en los pequeños tesoros que viven junto a ti,
y cuando un día te sumerges
en los maravillosos regodeos solitarios de la memoria,
sale a la luz esa imagen,
un símbolo,
un deseo
o tal vez una realidad nunca experimentada,
sumergido entre la duda que empapa la esperanza del ayer, del hoy y del mañana
Ni ilusión, ni deseo,
Callada mirada que surge sin querer en mi memoria,
Callada mirada de esa figura que se filtra en una tarde de primavera,
tan suave, tan tibia y a la vez tan cálida
como aquellos rayos de sol que acariciaban su cabello dorado.
Septiembre 1983
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